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Palabras y libros. El teatro que sacudió Reunión

Palabras y libros.  El teatro que sacudió Reunión
Written by ADMIN



Habiéndonos llevado esta crónica en su versión anterior a interesarnos por la isla de Reunión, he aquí otra excelente oportunidad para prolongar nuestra estancia allí, a modo de libros. Sobre todo porque se trata, esta vez, indiscutiblemente, de una obra excepcional. No solo porque tiene más de 1.600 páginas, divididas en tres volúmenes, de igual densidad. Lo que lo hace excepcional es su propio diseño y, por supuesto, su tema. Es una aventura artística, probablemente sin igual, al menos en Isla Reunión. La de una compañía teatral que ha irrigado allí la vida artística durante varias décadas, sin romper con la originalidad de sus temas ni de sus formas, y que ha vivido así como un desafío lanzado contra el conformismo local y el clientelismo hábilmente mantenido por las instituciones culturales que nunca están lejos de las camarillas políticas.

El Teatro Vollard nació en los albores de los años 80, como surgiendo del vacío de la creación local y por voluntad de un solo hombre. Emmanuel Genvrin acababa de mudarse a Reunión, pero fue en la Universidad de Caen donde la pasión por el teatro se apoderó de él. Estando esta pasión más hirviendo que nunca, decide, en esta tierra donde el teatro, bastante raro, está entonces reservado a la élite próspera y bien intencionada, a elegir los caminos secundarios, con los medios a mano, por supuesto.

Dirígete a otra audiencia

Para su primera creación, dice el prefacio de Agnès Antoir, “toma el relevo de Ubu Roi de Jarry. Subrayó sus criollos y dio a la joven empresa que fundó el nombre de Vollard, el marchante de arte parisino de la Reunión, amigo de Jarry. Luego optó por adaptar “A Storm”, de Martiniquais Aimé Césaire. Fue el comienzo de una epopeya artística y humana que irrigaría Reunión durante cuatro décadas, contra viento y marea. Porque el Teatro Vollard quiere trazar su rumbo fuera de las instituciones, empezando por el Drac (Dirección Regional de Asuntos Culturales), instituciones que no le harán ningún favor, sino todo lo contrario.

Su ambición es dirigirse a un nuevo público, aquellos que nunca habrían imaginado escapar a través del arte dramático. Para ello, Emmanuel Genvrin y su feliz equipo, empezando por los actores, aprenden a hacer de todo. Ya, notando que el repertorio extranjero es limitado, optó por escribir sus propias piezas, dejando siempre un buen lugar al criollo y llenándolas de buena gana de música y canciones. De un galpón improbable armaron su teatro. Y no se olvidan, de profanar las representaciones, de precederlas con comidas, durante las cuales los actores se obligan a prestar el servicio.

Para evocar todo esto, Emmanuel Genvrin podría habernos dado una historia, sólidamente fraguada y rica en anécdotas. Puede que algún día lo haga pero, en este caso, ha optado por otro enfoque, cuya singularidad ya se ha subrayado. Indagando en sus archivos, extrajo una especie de acumulación enciclopédica sobre lo que fue la saga del “Théâtre Voilard”. Comenzando con algunos comentarios eruditos de eruditos y eruditos. A continuación vienen los textos de las piezas que han puntuado el trabajo de la compañía, incluidas las partituras musicales. A esto se suman textos de todo tipo publicados en la prensa.

Nos aventuramos allí según el azar y el estado de ánimo.

No hace falta decir que esta suma no se puede leer de una sentada. Sin embargo, tendremos un gran placer en aventurarnos allí, según el azar y el estado de ánimo, como para tratar de redescubrir la audacia, la energía, el fervor, de haber marcado el curso formidable del Teatro Vollard, incluso cuando no lo hemos hecho. la oportunidad de apreciarlo de primera mano. Cerró sus puertas en 2021. Efecto de los percances de unos notables amargados por la popularidad adquirida por estos acróbatas incontrolables, pero también por el desgaste del tiempo. En los años siguientes, Emmanuel Genvrin reconstituyó puntualmente la compañía para montar óperas, también de su propia composición. Ahora se dedica de lleno a escribir. Con estos tres volúmenes, establece de forma permanente el Teatro Vollard en la historia cultural de Reunión y mucho más allá. Como homenaje a quienes lo acompañaron pero sin nostalgia. Más bien como un desaire final a aquellos a quienes molestaron tan alegremente, ya que así concebían el teatro y su misión.

Teatro Vollard de Emmanuel Genvrin. Volumen 1. 1981-1987. 33 €. Volumen 2. 1988-1993. 33 €. Volumen 3. 1994-2021. 39 €. Ediciones de L’Harmattan.

(ph)


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